Agricultura Protegida

Potencializan productores de Coahuila control del clima

Con organización y empeño, las bondades regionales podrían disparar el crecimiento económico, afirman empresarios hortícolas

potencializannotaARTEAGA, COAHUILA (MÉXICO).— Tras diez años de tener inactivos unos invernaderos en los que producían rosas para exportar a Europa, y animados por un experto en el tema, los propietarios del rancho Los Halcones, ubicado “arriba” de El Tunal, en la Sierra de Arteaga, decidieron probar suerte y utilizar la infraestructura instalada para sembrar tomate.

El resultado del primer año fue más que excelente, porque en poco menos de una hectárea de invernaderos lograron 300 toneladas de tomate de muy alta calidad, que hoy suministran a las importantes cadenas de autoservicio para el abastecimiento de las tiendas ubicadas en Monterrey y su amplia área metropolitana.

Héctor Garza Barrera, propietario de Los Halcones, relata cómo avanza esta nueva etapa productiva, la cual se alza como opción digna de imitarse en los diferentes cañones de la Sierra de Arteaga, cambiando la vocación manzanera, cuya producción ha dejado mucho que desear en los últimos años.

“Durante diez años produjimos aquí rosa para exportación, de una planta francesa llamada Madame Delbar, pero en las heladas de diciembre de 1998 las temperaturas bajaron hasta 12 y 15 grados bajo cero, y eso quemó toda la planta, que era nuestro principal activo fijo, porque era especie perenne muy costosa, y todo se acabó, por lo que dejamos esto de lado, y nos dedicamos además de la manzana, a otras actividades empresariales en Monterrey”, explicó.

Dijo que dejaron sin uso, pero en buenas condiciones los invernaderos, por lo que en 2008, y gracias a la insistencia de un ingeniero que los motivó a producir tomate de invernadero, acoplaron los ciclos productivos al clima, “el cual es muy bueno de marzo a noviembre para el tomate”.

Fue así como en el primer año del nuevo proyecto Los Halcones alcanzó una producción cercana a las 300 toneladas de tomate, en casi una hectárea de trabajo, dividida en invernaderos que van de mil 500 a dos mil metros cuadrados.

“Sembramos en marzo, y a los 90 días empezamos a producir con muy buenos resultados, porque son seis meses de cosecha constante, pues se trata de una planta llamada indeterminada, de cosecha constante, muy noble y accesible a este tipo de climas frescos, que oscilan entre 15 y 35 grados, ideal para estimular su producción, generando cortes tres o cuatro veces por semana”, agregó.

Garza Barrera explicó que una planta indeterminada sólo requiere ser auxiliada por un sistema de hilos para dar soporte a su crecimiento y dirigirlo hacia arriba, pues “es una especie que alcanza hasta 12 metros, y en cada escalón produce hasta kilo y medio de tomate”.

-¿En qué tono se debe cortar?

Para el mercado al que vamos lo piden más bien naranja, para que en el tiempo que dure en anaqueles alcance su mejor apariencia y llegue al consumidor en una etapa ideal de maduración. El mercado nacional lo acepta en un tamaño de mediano a grande; para exportar debería ser más grande y tendríamos que juntarnos con otros productores para abarcar al menos cinco hectáreas.

-¿Cuál es la ventaja del invernadero?

Todo se controla: plagas, riego, clima y humedad, lo que permite mantener totalmente sana la planta, además de que los fertilizantes se aprovechan al 100 por ciento y, lo más importante, se duplica la producción, mientras que afuera se tendría un ciclo de producción de sólo tres meses, y aquí son seis de corte constante, tres o cuatro veces por semana.

Fuente: Vanguardia.com

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