Agroindustria

Festeja Día Mundial del Suelo aplicando agricultura de conservación



Rubén García Torres ha duplicado su cosecha de maíz en el municipio de Chignahuapan, aplicando este método en su tierra

José Luis Martínez

Este martes 5 de diciembre se celebró el Día Mundial del Suelo, una iniciativa de la Unión Internacional de las Ciencias del Suelo (IISS), establecida en el 2002 con el fin de resaltar la importancia de este recurso como un componente crítico del sistema natural y su contribución vital al bienestar de la humanidad.

El darle importancia a la salud de los suelos permite reestablecer el equilibrio ambiental y agrícola de una manera más barata y sustentable, con resultados en el corto plazo. Un caso de éxito es el productor Rubén García Torres, oriundo de San Antonio Matlahuacales, municipio de Chignahuapan, Puebla, quien con la asesoría y la tecnología de Syngenta ha logrado duplicar su producción de maíz forrajero.

“Produzco granos, leche y carne. MI producción es de 10 hectáreas de maíz, de las que saco unas cinco toneladas de maíz por hectárea con agricultura de conservación, en sistema de temporal. Tengo más o menos 7 años practicando este método y me ha ido bien. Antes producía de 2.5 a 3 toneladas por hectárea y ahora he llegado hasta siete toneladas”, señala.

– ¿Cómo trabajaba antes y qué resultados tenía?

– Antes a mis tierras les metía el tractor, las dejaba limpias y era contraproducente porque venía el agua o el aire y se la llevaban, además con cada trabajo que se hace, seco el suelo y se produce menos porque hay menos nutrientes y menso agua.

– ¿Quién lo convenció de cambiar al método de agricultura de conservación?

 

– ¿Fue complicado para usted convencerse de cambiar su modo de producción?

– Es complicado cambiar nuestras costumbres, pero un buen argumento para convencernos es que las personas que vienen ya probaron estos métodos en otra parte. Por ejemplo, en los últimos años, nos han traído unos productos muy buenos de Syngenta, mejores que los que comprábamos antes, que eran más caros y tenían menores rendimientos. Ahora con estos productos nos ha ido bien y pienso seguir comprándolos, porque de lo contrario voy a producir menos.

– ¿Cómo ha beneficiado este cambio en el modo de producción en sus resultados?

– Vino a visitarme un ingeniero que me convenció de que cambiáramos nuestra manera de producir. Empezamos con media hectárea y fuimos incrementando poco a poco. En la actualidad, ya no muevo mis suelos y me sale más barato.

– Al producir más, nos va mejor en ganancia. Mis granos los uso para engordar animales y producir carne y leche. Si tengo más grano, puedo engordar más animales. Pero estoy consciente que tienen que tener una dieta balanceada para que tenga más proteína el alimento.

Si antes alimentaba 50 animales, ahora alimento 70 u 80. La carne se vende en la región: Chignahuapan, Zacatlán y Puebla, pero la carne sale con una calidad elevada, producimos pura carne orgánica y queremos ampliar la zona de venta.

En cuanto a la siembra, el primer año empezamos con media hectárea y no fue el gran cambio en lo que produjimos, fue más o menos lo mismo, pero le invertí menos, no metí mano de obra y me ahorré este costo. El siguiente año echamos una hectárea y así nos seguimos hasta que hace cuatro o cinco años. Ahora no siembro una mata con agricultura tradicional porque no es rentable.

– ¿Ha recomendado este método a otros productores de la zona?

– Sí, pero aquí la gente es negativa. Me están siguiendo, pero muy despacio, dos o tres personas. Las otras toman esto como si fuera religión: ‘en esto me dejó mi padre, en esto me quedo’. Luego hasta me dicen que soy muy flojo porque no trabajo la tierra.

Pero el resultado se nota en la producción, yo tengo el doble que ellos y se excusan diciendo que no pueden dejar el rastrojo en el suelo porque ellos lo ocupan para los animales, pero yo en mi caso le quito cuando más el 50% del zacate y la otra mitad se la dejo al suelo.

– ¿El campo en México es negocio?

– Sí, pero la gente requiere de un poco más de capacitación. A nosotros nos va mejor porque nosotros producimos e industrializamos. Por eso la gente emigra y no se dan cuenta que el campo da mucho, cuando se trabaja de manera sustentable. Aquí vive uno bien, no tiene problemas. No quisiera estar en la ciudad con tanto estrés, prisas y cuidándome hasta de donde camino para que nadie me asalte.

Aquí tenemos todo gracias a Dios. Sólo que hay que industrializar porque le sacas un valor agregado a tu producto. Nosotros sacamos el doble de nuestra ganancia porque nosotros mismos lo industrializamos y es lo que debemos hacer en el campo mexicano.

Mis hijos están aquí todos, tengo tres hijos y todos nos dedicamos a lo mismo. Aunque sea para frijoles, pero todos tenemos. Unos producen borregos, otros toros y otros leche. Todos trabajamos el campo y tenemos para darle de comer a los animales.

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