Hortofruticola

Buscan aumentar tamaño de kiwi para exportación

Impulsan el aumento de la producción de kiwi de primera calidad en Buenos Aires

Buscado en las verdulerías por su frescura y su contenido nutricional, puede consumirse fresco, saborear en ensaladas, postres y licuados. Actualmente, la producción argentina de kiwi se concentra en el norte y en el sudeste bonaerense. Tanto es así que días atrás, el ministro de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires, Leonardo Sarquís, en el seminario de la Fundación Producir Conservando, aseguró que “en Buenos Aires se produce el mejor kiwi de Latinoamérica”. En este sentido, los productores aseguran que en cinco años en la provincia se puede llegar a cultivar tres mil hectáreas, con una generación de 500 nuevos puestos de trabajo.

Si bien este cultivo de fruta no tradicional ofrece un mercado de exportación, enfrenta algunos problemas en torno a la competitividad: los fletes y los estándares de calidad para exportar. En cuanto al primero, es un obstáculo frecuente en muchas producciones por la distancia a los puertos, que se traduce en un mayor costo de flete, el cual se encuentra mayormente influenciado por el aumento de combustible.

En relación con el segundo tema, a punto de comenzar una nueva cosecha, especialistas del INTA Balcarce, Buenos Aires, sostienen que la adopción de buenas prácticas de manejo productivo resulta clave para aumentar la producción de fruta de primera calidad, apta para los mercados de exportación.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en las plantas de empaque, la fruta es clasificada por peso y se separa la producción que presenta defectos. Según la normativa vigente, los kiwis que se empacan deben reunir ciertas condiciones: madurez apropiada, buen desarrollo y forma, sanos, secos, firmes y limpios, tamaño uniforme, color apropiado de la variedad y encontrarse libres de manchas, lesiones, enfermedades, podredumbres, heridas, machucamientos, olores y sabores extraños.

En función de la cantidad y tipo de defectos, la caja puede clasificarse en diferentes grados de selección: superior, elegido y comercial. En tanto, la fruta que no presenta un aspecto y condiciones higiénico-sanitarias mínimas se considera descarte.

En este sentido, desde el Laboratorio de Poscosecha y Calidad de Frutas y Hortalizas del INTA Balcarce, realizaron una investigación para identificar cuáles son los tipos de descarte y de fruta de segunda calidad que se registran en la zona, su proporción y sus causas.

La investigadora Ángela David, del INTA Balcarce, resaltó: “Nos propusimos generar este tipo de información para incrementar la producción de primera calidad a futuro, a partir de la introducción de mejoras en el manejo productivo y de poscosecha”, apuntó.

Entre los principales resultados, observaron la presencia de frutos pequeños como principal defecto en la segunda calidad. En esta línea, David, explicó que “si bien los frutos pequeños se venden en el mercado interno, se obtiene un menor precio y no se pueden exportar” y sugirió la adopción de prácticas culturales que promuevan el aumento del tamaño final de los frutos, a fin de expandir los porcentajes de fruta calificada en los estándares de primera calidad.

Para la experta, “hay muchos mercados en contraestación que demandan el kiwi, pero no tenemos el volumen suficiente y, por eso, es esencial maximizar la cantidad de producción de primera”. Como alternativa de especialización, productores avanzan en la gestión de certificaciones de producción orgánica que habilitan la venta de fruta a Europa.

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