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Semilla o hueso: ¿es lo mismo?

¿Sabes a qué se le llama hueso y a qué se le conoce como semilla, en las frutas?

En México, se tiene la costumbre de nombrar de diferente manera a la parte central leñosa dentro de las frutas, dependiendo de su tamaño, dureza o incluso de la forma.

Comúnmente, estas formas de llamarlas son hueso y/o semilla.

¿Es correcto? ¿Es lo mismo? Aquí lo vamos a averiguar.

De acuerdo con la Real Academia Española (RAE), la primera definición de hueso se refiere a “Cada una de las piezas duras que forman el esqueleto de los vertebrados”. Mientras que la primera definición de semilla es “Parte del fruto de las fanerógamas, que contiene el embrión de una futura planta, protegido por una testa, derivada de los tegumentos del primordio seminal”.

Entonces, ¿lo estamos diciendo mal? Averigüemos un poco más.

Cabe aclarar que la noción de hueso también se utiliza para nombrar a la parte dura en el centro de algunos frutos y que contiene la semilla; y de manera general, se entiende como semilla, a lo que colocas en un lugar húmedo y con la temperatura adecuada, logra germinar. ¿Un hueso no germina? ¿La semilla no puede ser dura?

Ahora conozcamos a la fruta desde un punto de vista botánico. De acuerdo con las diferentes formas de clasificarla, podemos encontrar una parte que toda fruta posee, y nos referimos al pericarpio, palabra que proviene del griego peri = alrededor, carpio = fruto. Nos estamos acercando.

En el pericarpio se distinguen tres capas, mismas que van de fuera hacia dentro:

Epicarpio. Protege la fruta del exterior, comúnmente se le llama cáscara, piel o corteza y dependiendo del fruto, puede ser delgada (durazno) hasta dura y/o gruesa (coco).

Mesocarpio. En la mayoría de las frutas, es una capa gruesa y suculenta; corresponde a la “pulpa” en el aguacate y mango; en frutas como la naranja, es lo “blanco” que rodea los gajos. Su función es proteger el endocarpio.

Endocarpio. Es la capa interior del pericarpio; es decir, la parte del fruto que rodea las semillas, conocido también como carozo o hueso. ¡Al fin!

Por ejemplo, en frutas como el arándano (bayas), el endocarpio es muy blando y contiene muchas semillas. En los cítricos, el endocarpio son gajos jugosos (la parte comestible), que contienen las semillas. En las ciruelas y duraznos (drupas), es leñoso y duro (“hueso”), rodea la única semilla. En los frutos secos como el pistacho y almendras suele ser una cáscara dura que debe quitarse para poder comerse; para el caso de los pomos (manzana, pera, nísperos), forma tipo “estuche” correoso o endurecido alrededor de las semillas.

En conclusión, todas las frutas tienen hueso (endocarpio) y semillas. El grosor del endocarpio es lo que hace la diferencia entre lo que coloquialmente llamamos hueso y semilla.

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