Pitahaya como cultivo alternativo

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La pitahaya es un cultivo perenne que se adapta a zonas calientes y con poca disponibilidad de agua, produce al año de sembrado y tiene demanda en el mercado internacional como fruta fresca y pulpa congelada.

Este fruto abre buenas perspectivas para pequeños y medianos productores, aun para aquellos que poseen pequeños terrenos. Se puede cultivar los dos primeros años, asociada con otros cultivos como frijol, piña, tomate y chile dulce.

En México, Yucatán es el primer productor de pitahaya, además de entidades como Tabasco, Puebla, Oaxaca, Jalisco, Campeche y Veracruz.

La temporada de este cultivo es de mayo a agosto o septiembre. El cultivo se desarrolla bien en todas las zonas donde las lluvias no son muy abundantes. El exceso de lluvia provoca la caída y pudrición de las flores. Para que las plantas se desarrollen sin problemas es necesario un periodo seco bien marcado. Las plantas necesitan estar expuestas completamente a los rayos del sol, ya que si están bajo sombra su desarrollo es raquítico y no producen flores ni frutos.

Entre los cuidados más comunes están dotar de la mayor cantidad de tierra a la planta, conservar la humedad ya que se cultiva en zonas áridas donde escasea el agua. Además, algunos productores aplican abonos orgánicos, realizan podas tanto de plantas como del tutor y cuidan el cultivo de una posible plaga o enfermedad, así como del ganado que gusta de alimentarse de este fruto.

La temperatura óptima para el desarrollo de la pitahaya es de 26 grados centígrados; aunque puede sembrarse donde la temperatura varía de 21 a 35 grados. Crece adecuadamente desde el nivel del mar hasta los 1,200 metros de altura. La altura más adecuada está entre 100 y 800 metros sobre el nivel del mar.

La pitahaya requiere suelo franco o arcilloso para crecer y producir bien. El pH más adecuado va de 5.3 a 6.7 y los suelos deben tener buen drenaje y alto contenido de materia orgánica. El exceso de humedad en el suelo la perjudica y un alto contenido de sales hace muy lento el desarrollo de la planta.

Semilla

Las plantas de pitahaya obtenida de semilla sexual crece muy lentamente y producen tardíamente, por lo que no es recomendable para siembras comerciales; las obtenidas de vainas u hojas (propagación asexual) crecen y producen rápidamente.

Deben usarse esquejes seleccionados de plantas vigorosas, sanas, productivas y de frutas grandes y dulces. Las vainas que se utilizan para semilla deben estar “sazonas” y son mejores cuando son gruesas, de un mayor peso y largo, pues echan raíces y retoños o brotes con facilidad y rapidez.

Las plantas comienzan a producir al primero o segundo año del trasplante, dependiendo de si se utilizan plantas producidas en vivero o tallos, así como del sistema de cultivo y de la temporada en que se establezca. La vida productiva es de diez a 15 años. Los primeros frutos son escasos y en ocasiones no se desarrollan completamente o se secan y caen. La producción se incrementa al segundo o tercer año después de la siembra.

Establecimiento de la plantación

Preparación del terreno: comprende limpieza del terreno, trazado de surcos y estaquillado, hollado del suelo y siembra e instalación de los tutores. La limpieza del terreno inicia en abril y tiene por objeto dejar libre de maleza, rastrojos y árboles que sombreen las plantas de pitahaya. Siempre que sea posible se deben sacar piedras que después puedan estorbar en labores de manejo y cuidado del plantío. Al cortar los árboles grandes de un terreno, se debe tener el cuidado de eliminar sólo aquellos que puedan dar sombra al cultivo; los demás deben dejarse para que retengan vegetación. También hay que considerar la posibilidad de usar troncos de los árboles derribados como tutores muertos.

La quema de rastrojos y malezas chapeadas se debe hacer en montones y no en forma tendida. De esta manera se protege la materia orgánica del suelo y sus condiciones naturales, lo que favorece el enraizamiento y desarrollo de las plantas de pitahaya.
Terraceo: se realizan terrazas en aquellos terrenos con fuertes pendientes, se hacen siguiendo las curvas de nivel y tomando en cuenta los surcos de siembra. Se aconseja sembrar en los bordes cobertura vegetal. Con esta actividad se evita la pérdida de suelo por erosión, el arrastre de tallos de pitahaya por corrien-tes de agua, facilita el almacenamiento de agua alrededor de cada planta y las labores como la fertilización, recolección de frutos y otras.

Trazado de surcos y estaquillado: se hace tomando en cuenta la pendiente del suelo y las distancias de siembra. Cuando el terreno presenta pendientes muy inclinadas, los surcos se trazan siguiendo las curvas de nivel y el sentido en que se hicieron las terrazas. Después del trazado de los surcos, se hace el estaquillado para señalar el lugar en que quedará cada una de las plantas de pitahaya con su tutor.

Tutoreo: el uso de tutores en el cultivo de pitahaya es indispensable, pues ellos facilitan el cre-cimiento y desarrollo de la planta sirviéndole de sostén, y sobre todo, porque permiten que se presenten los tallos colgantes, que son los que producen los frutos. Esta labor se hace antes de sembrar las plantas, a finales de abril o poco antes del inicio de las lluvias, cuando se trata de tutores vivos.

La vida útil de los tutores debe ser igual o mayor que la vida productiva de las plantas de pitahaya. No deben impedir o estorbar físicamente el crecimiento del cultivo. Es importante la adherencia de las raíces adventicias o secundarias. Además, sus raíces y follaje no deben de competir con las del cultivo, debe poseer una adecuada resistencia a plagas y enfermedades, lo mismo que no debe de servir de hospedero para éstas. Deben podarse regularmente para evitar que su follaje dé sombra a la pitahaya, que de otra manera podría no producir bien.

Usos de la pitahaya

Se pueden elaborar dulces, jugos, jaleas, cocteles, cerveza y vino; del jugo concentrado de los tallos jabón; la planta entera se utiliza como ornamento, cercas vivas, en conformación de corrales de piedra y en huertas pequeñas, y la cáscara se emplea como forraje para ganado.

Los productores señalan que tiene una tabla nutricional muy completa, propiedades medicinales, la semilla tiene un tónico que ayuda al corazón y la captina es un laxante para las personas que sufren de estreñimiento.

>La experiencia poblana

Desde hace cuatro años un grupo de productores, ubicados en el municipio de Caltepec al sur de Puebla, produce y comercializa la pitahaya, que es una buena alternativa para esta zona donde las lluvias son escasas.

Organizados en la Sociedad de Solidaridad Social, Estrella del Dragón, 15 productores se aventuraron a buscar una alternativa productiva que cubriera sus necesidades económicas.

La pitahaya es una cactácea trepadora, el clima de nuestra comunidad (donde hay 650 habitantes) es propicio para su cultivo y no hay más medio de subsistencia en la zona, estamos atenidos al temporal, por lo que tenemos toda nuestra confianza depositada ahí, esperamos que el resultado se dé pronto, expresa Venancio Barragán Martínez, representante de la sociedad.

La superficie en producción es de apenas cinco hectáreas y al menos ocho están en plan-tación, tres años se llevará incorporarlas como productivas. Su producción actual es de entre seis y ocho toneladas, la cual se realiza de manera rústica, no tecnificada.

Aunque la demanda es importante en ciertos nichos de mercado, la comercialización es una de los aspectos más difíciles de consolidar. En el caso de estos productores han logrado colocar su producto en mercados regio-nales, entre ellos la tienda Che-draui, que compra pequeños vo-lúmenes. Hacia el exterior hay dos clientes interesados en exportarla a Japón y Canadá.

El costo de producción por hectárea es muy alto y suma más o menos 40 mil pesos. Venancio Barragán comenta que después de los cinco años empieza a ser negocio, a dos años estamos produciendo, no pensamos en ganar, en un año posiblemente duplicaremos nuestra producción y necesitamos tener un mercado.

“El margen de ganancia es bueno porque allá no hay medio de empleo, no somos asalariados de ninguna índole y lo que nos llegue es ganancia”, asegura.

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