Análisis

Propiedades nutricionales de los insectos comestibles

Los insectos suponen una fuente alternativa de proteína para el ser humano

Ciudad de México, 12 de junio de 2020.— Hasta ahora no eran muchas las culturas en las que comer insectos era una práctica rutinaria. Pero últimamente, se está volviendo cada vez más popular entre las diferentes sociedades y no es por otra cosa sino por razones nutricionales. A la práctica de comer insectos le llamamos entomofagia y no es tan raro como se piensa en los países occidentales.

Comer insectos en Occidente

El Global Market Insights afirma que el mercado mundial de insectos comestibles superará en 2024 los 622 millones de euros. Es cierto que comer insectos se está convirtiendo en una tendencia en algunos países europeos y en Estados Unidos pero esto no es ninguna novedad: hay muchos países en los que ha sido y es común esta práctica. En Corea del Sur es algo habitual consumir beondegi (gusano de seda) o comer hormigas voladoras en Zimbabue no es extraño para sus habitantes.

Por razones de salud y medioambientales comer insectos se está volviendo cada vez más popular en el resto de países occidentales. Ingerir insectos es la alternativa perfecta para aquellos que buscan seguir comiendo proteínas eliminando de su dieta los productos animales.

Beneficios saludables de los insectos

Como sucede con otro tipo de alimentos, la inclusión de nuevos alimentos en la dieta no quiere decir que otros vayan a ser sustituidos o desplazados por estos. Este es el caso de los insectos en relación con la carne: los insectos suponen una fuente alternativa de proteína para el ser humano, viniendo a complementar la dieta humana, permitiendo así disminuir el consumo de carne, lo cual supone numerosos beneficios para la salud:

Comer menos carne es necesario para conseguir un estilo de vida más saludable.

La reducción del consumo de carne se asocia con un menor riesgo de cáncer, enfermedades cardiacas o diabetes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de proteína de 0.8 a 1 g por cada kilo de peso para una persona adulta sana, y además sugiere que la mitad de esta proteína provenga de fuentes vegetales, como frutos secos y legumbres. Si tenemos en cuenta que la carne de pollo contiene un 27 por ciento de proteína o la de ternera un 24 por ciento, mientras que el contenido de proteína en algunas especies de insectos es de un 65 por ciento, es evidente que es mucho más eficiente el consumo de insectos y por tanto de entomoproteínas, para incorporar en la dieta la cantidad diaria de proteína recomendada.

Comprar insectos como alimento vivo

Si se comparan las grasas que aporta la carne con las grasas que se encuentran en los insectos, las segundas son consideradas grasas saludables, por ser grasas no saturadas. Por este motivo, el consumir insectos también repercute en la calidad de la ingesta de grasas, imprescindibles para el ser humano, mientras que permite que se reduzcan los efectos nocivos de las grasas saturadas, como los problemas cardiacos o el colesterol.

Otro beneficio nutricional de los insectos es su contenido en vitaminas y minerales, como calcio, fósforo, magnesio y vitamina B2.

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