Análisis

Salvaguardar diversidad genética de los cultivos de Mesoamérica

Una prioridad para la soberanía alimentaria y el desarrollo de la región

Los parientes silvestres de cultivos son clave para mejorar la agricultura del futuro y contribuir a la soberanía alimentaria de las naciones. La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) presentaron hoy los principales resultados del proyecto “Salvaguardar a los parientes silvestres de cultivos mesoamericanos”, apoyado por la Iniciativa Darwin del gobierno del Reino Unido y en el cual colaboraron más de 100 especialistas y técnicos de diversas instituciones de El Salvador, Guatemala, Honduras, México, el Reino Unido y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El evento contó con la participación del doctor José Sarukhán, coordinador nacional de la Conabio, y del doctor Fernando de la Torre, director general del INIFAP, entidades que han liderado el proceso en México, así como destacados panelistas que hablaron sobre la importancia de los parientes silvestres de cultivos, desde diferentes perspectivas de su conocimiento.

El proyecto, que inició en agosto de 2016 y concluirá en julio de 2019, tiene el objetivo de incrementar el conocimiento sobre los parientes silvestres de nueve grupos de plantas cultivadas de importancia mundial presentes en Mesoamérica y enfocar esfuerzos para su conservación.

Se les llama parientes silvestres de cultivos a las plantas que son los antepasados de los cultivos de los que actualmente nos alimentamos, así como otras plantas que tienen algún grado de relación genética con ellos.

Mesoamérica es reconocida como centro de origen, domesticación y diversidad genética de cultivos de importancia global, como el maíz, la calabaza, el frijol y la vainilla; se han documentado entre cinco mil y siete mil plantas que tienen diversos usos en la región.

Para este proyecto un total de 226 especies fueron evaluadas para conocer su riesgo de extinción y las principales amenazas que enfrentan. Se seleccionaron los parientes silvestres de nueve cultivos: aguacates, algodones, calabazas, chiles, frijoles, maíces, papas, tomates verdes y vainillas, con base en la información reunida durante décadas por numerosos expertos de distintas instituciones. En total, 34 por ciento de las especies y subespecies evaluadas se encuentran en las categorías de mayor riesgo de extinción (en peligro crítico, en peligro y vulnerable).

Durante el desarrollo del proyecto se ha contribuido en el fortalecimiento de las capacidades humanas y el conocimiento para guiar acciones de conservación in situ de parientes silvestres de cultivos, considerando su grado de amenaza y vulnerabilidad, y los factores de presión que enfrentan.

Se busca además difundir la importancia que tienen los parientes silvestres de cultivos, brindar elementos para su conservación y fomentar el manejo sostenible, así como incrementar las colecciones de parientes silvestres en bancos de germoplasma para contribuir con su conservación.

Con el fin de orientar la implementación de acciones para su conservación se identificaron áreas de importancia para salvaguardar la diversidad genética de los parientes silvestres de los cultivos seleccionados. Estas áreas concentran un elevado número de especies y subespecies que están emparentadas con los cultivos, considerando también aquellas que están en riesgo de extinción; en dichas áreas se representa a distintas poblaciones que han evolucionado en diversos ambientes en los que se distribuyen. Lo anterior, con base en un novedoso análisis de planeación sistemática para la conservación.

Además, para fortalecer la conservación ex situ de los parientes silvestres de cultivos, en México se recolectó material botánico en varias localidades de Oaxaca, una de las regiones que fue identificada por la elevada diversidad de parientes silvestres, que incluye 89 especímenes, principalmente parientes silvestres de frijoles, algodones y calabazas, los cuales se depositaron en el Centro Nacional de Recursos Genéticos del INIFAP.

Los resultados del proyecto apoyan la implementación del Convenio sobre la Diversidad Biológica y su Protocolo de Nagoya, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas enfocado en entender y salvaguardar la diversidad de los parientes silvestres de cultivos en Mesoamérica como una prioridad urgente para la seguridad y soberanía alimentaria, así como el desarrollo sustentable de la región.

Conoce los resultados completos del proyecto en:

https://www.biodiversidad.gob.mx/biodiversidad/agrobiodiversidad/psmesoamerica/es/

Información e imágenes: Conabio

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