Insecticida ecológico contra gorgojos y picudos

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Investigadores del Colegio de Postgraduados desarrollaron una alternativa para el control de insectos que atacan al maíz y al frijol almacenados de manera rústica. El producto, es un insecticida ecológico e inocuo que fue diseñado como una política alimentaria para ayudar a las familias de áreas rurales que subsisten de su producción de granos  leer más

Gran número de mexicanos en situación de pobreza que habitan las regiones rurales del país producen maíz y frijol para autoconsumo en cantidades que no rebasan la tonelada por hectárea. La forma en que almacenan sus granos es rústica, por lo que sus cosechas se ven amenazadas ante el ataque de plagas como el picudo del maíz o el gorgojo del frijol.

Los campesinos se ven obligados a almacenar pequeñas cantidades de maíz durante dos o tres meses y el resto del año tienen que venderlo para evitar que se les “agorgoje”, comprándolo después a un precio más caro en el mercado.

El Colegio de Postgraduados desarrolló un insecticida ecológico e inocuo, a base de polvos minerales y vegetales, que ayuda en el control de insectos que atacan los granos almacenados.

En 1992 los investigadores de la institución importaron de Nicaragua la semilla de una planta originaria de la India, la cual es utilizada en la medicina vegetariana para el control de diversas enfermedades y se conoce con el nombre de Nim o Neem.

Con esta planta como base más un polvo abrasivo, un polvo hidroscópico (absorbe humedad) y cal, produjeron el insecticida (Granim) para proteger el maíz almacenado en condiciones rústicas de picudos y gorgojos.

La forma de atacar a los insectos o gorgojos es sencilla: al caminar entre los granos encostalados se llenan de polvo abrasivo y éste raspa la cutícula de su cuerpo y hace que pierdan humedad, la cual es absorbida por el polvo hidroscópico, que hace el efecto de una esponja; al mismo tiempo que el Nim afecta los procesos fisiológicos normales del insecto y causa su muerte, explica Ángel Lagunes Tejeda, investigador en toxicología y manejo de insecticidas del Colegio de Postgraduados.

El modo de empleo del producto consiste en colocar los granos en el suelo y aplicar por cada 100 Kg. de maíz un kilo de producto, se mezcla con las manos y posteriormente se almacena en costales, con lo que “se protege hasta por ocho meses; posteriormente se lava el maíz para ser consumido y no hay ningún problema”, asegura el experto.

Los campesinos muchas veces almacenan su maíz en mazorca, lo cual no es recomendable en este caso, pues para que el insecticida funcione se requiere que la mazorca sea desgranada y los granos se almacenen para poder protegerlos.

Los gorgojos que vienen del campo introducidos en un grano de la mazorca, ya sea en forma de huevecillo o como gusano, salen, se reproducen e infectan más granos, de manera que “en tres meses se puede tener pérdidas de hasta el 35 por ciento del grano que se utiliza para la alimentación”. Se recomienda aplicar el insecticida al inicio del almacenaje para evitar daños y pérdidas.

Seguridad de alimento para los campesinos

El investigador reporta que el consumo de maíz es de 100 Kg. por persona al año. Si se considera que una familia promedio está integrada por cinco personas, un campesino cosecha aproximadamente 500 kilogramos para alimentar a los miembros de su familia durante todo un año.

Programa piloto

Los investigadores del Colegio de Postgraduados pusieron en marcha un programa piloto junto con el gobierno federal llamado “Comida segura y sana” en 2001, que consistió en distribuir 82 toneladas del protector de granos a 16,400 familias de estados como Chiapas, Veracruz, Jalisco y Nuevo León.

El programa fue exitoso y dotaba a las familias de cinco kilos de insecticida por media tonelada de maíz o frijol una vez al año, para conservar sus granos, “no para venderlo en una tienda, porque la gente que puede utilizarlo –que son millones– no tiene dinero para comprarlo”, expresó en entrevista para 2000Agro Ángel Lagunes, titular del proyecto.

La demanda de este insecticida natural es de cinco mil toneladas al año, pero asegura que “no podemos producir más de 300 toneladas anuales, por eso deseamos articular un programa con el gobierno para lograrlo y hacer que los gobiernos regalen una bolsa del producto a las familias más pobres para que protejan su maíz”.

El costo para beneficiar a 30 mil familias al año, según los cálculos del experto, es de dos millones 700 mil pesos. Sin embargo, considera que el gobierno no le apuesta a este tipo de acciones por no representar un negocio, ya que a comparación de las despensas que pueden ser fácilmente intercambiadas o vendidas, “éste es sólo un polvo que sirve para proteger al maíz”.

El costo del insecticida es de 16.50 pesos el kilogramo, pero no se ha colocado en casas de insecticidas, por el riesgo a ser contaminado al contacto con productos químicos, comenta el experto.

El insecticida ecológico Granim, en comparación con los insecticidas químicos convencionales, no es tóxico para mamíferos, no contamina, no tiene metabolitos cancerígenos, no requiere de condiciones especiales para su utilización, no necesita espacios particulares para su almacenaje y no transmite sabor.

Actualmente se lleva a cabo un proyecto en el que participan alumnos del Colegio de Postgraduados y de la Universidad Autónoma Chapingo, para producir tres toneladas de insecticida que serán donadas a 600 familias del municipio de Texcoco.

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