Biotecnología

Israel comparte con México su experiencia en irrigación

El agua es un elemento escaso en Israel. La agricultura, la industria y los habitantes de aquella nación compiten día a día por los limitados recursos hídricos de su medio ambiente, en gran parte semiárido.

Las fuentes naturales de agua han cubierto escasamente las necesidades de consumo, situación que impulsó al pueblo israelí a construir un elaborado sistema de almacenamiento y distribución de agua, así como a buscar fuentes alternativas.

La escasez del vital líquido, así como de suficientes terrenos para el desarrollo de la agricultura, obligaron a Israel a enfrentar el desafío de satisfacer sus niveles de abastecimiento y consumo de agua mediante la investigación y el desarrollo de innovadoras tecnologías.

En entrevista con 2000Agro, Luis Samoiloff, especialista israelí en sistemas de irrigación, explicó que Israel es líder mundial en irrigación de bajo caudal. El liderazgo israelí obedece a la necesidad imperiosa de aprovechar al máximo los recursos hídricos.

La escasez de agua es tal –declaró Samoiloff– que en lo que va del presente año la pluviosidad registró niveles máximos de 400 milímetros con una evaporación de mil 600 milímetros.

Pese a las severas limitaciones hidrológicas y de tierras, el Ministerio de Agricultura de Israel pronosticó que el país podrá en el año 2020 aumentar su producción agrícola en 48 por ciento en relación con las cifras de 1993, con un promedio de incremento de 1.5 por ciento anual en términos reales.

El éxito de la agricultura del país se basa en la determinación y el ingenio de los granjeros y científicos, que se dedicaron a desarrollar una agricultura floreciente en un país cuya superficie es principalmente desértica, demostrando así que el valor real de la tierra es en función de la manera en que es utilizada.

Know How israelí

El desarrollo de la investigación científica y la tecnología en Israel son parte integral de la conversión del país en un Estado moderno que desafió la escasez de recursos naturales y decidió compartir con otras naciones sus valiosos conocimientos.

Por conducto del Centro de Cooperación Internacional, mejor conocido como MASHAV, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel comparte el conocimiento obtenido de su propia experiencia de desarrollo y brinda adiestramiento técnico y transferencia de tecnología a más de 130 países, especialmente a aquellas naciones en desarrollo.

La misión del centro es asistir a otros países para ayudarlos a aliviar problemas de irrigación, combate contra el desierto, administración y distribución del agua, cosechas, así como aquellos asuntos de tipo social como hambre, enfermedad y pobreza.

En México, este centro, mediante la sede diplomática de Israel, ha impartido varios cursos y otorgado becas –alrededor de 150 al año– para capacitar a los técnicos mexicanos en la planificación de diversos proyectos agropecuarios.

Al respecto, Luis Samoiloff expresó que entre los proyectos de capacitación y de innovación de tecnología más recientes que Israel ha impartido en México están los de invernaderos donde se reemplaza la tierra natural por suelo artificial, lo que permite un control absoluto de la fase microclimática del suelo.

Este método constituye un boom en el orbe debido a los crecientes problemas de erosión y contaminación de los suelos por fertilizantes que se emplean en la agricultura, así como por la capacidad que tiene el suelo artificial de contener más agua en aquellas zonas desérticas y garantizar el óptimo crecimiento de los cultivos.

Samoiloff reconoció que en México hay muchos agricultores que ya emplean sistemas de bajo caudal, pero que aún es importante el número de agricultores que no los conocen o no tienen acceso a ellos. Al respecto, declaró que Israel produce diversos tipos de tecnología que pueden estar al alcance de los agricultores.

Otra de las novedades isrelíes en el campo de la agricultura es el empleo de suelos artificiales pero en cultivos frutales. Los especialistas han descubierto que la erosión del suelo lo debilita, esto propicia que los microelementos no lleguen de forma satisfactoria a las plantas, lo que se traduce en bajos rendimientos.

Al colocar el suelo artificial en una franja al lado de las raíces de los frutales se han obtenido niveles de producción hasta cinco veces más que las normales. Asimismo, se emplean en los invernaderos computadoras y sensores que permiten medir la radiación solar y la evaporación y de esa forma determinar, mediante la irrigación, la cantidad exacta de agua que los cultivos necesitan.

Este tipo de tecnologías se ha desarrollado en cultivos como el mango y el aguacate. En el caso de este último fruto se han obtenido resultados de producción de cinco toneladas por un décimo de hectárea, casi diez veces más de lo que se estaba consiguiendo anteriormente.

El cultivo de jitomate también ha arrojado resultados sorprendentes. En los invernaderos israelíes se han logrado incrementos en la producción de este fruto de hasta 30 veces más, 300 toneladas por hectárea de invernadero.

Este tipo de tecnologías –sentenció el especialista– demuestra que no es necesario poseer miles de hectáreas para producir y obtener un ingreso que permita a los agricultores vivir desahogadamente. El propósito fundamental es aprovechar lo que uno tiene de la mejor forma posible.

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