Personajes

Amor y respeto por la cocina tradicional

Calletana Nambo charló con 2000Agro sobre la vida en el campo, su amor por la familia y la cocina tradicional, así como de su inesperada fama

Alejandro Barragán

Erongarícuaro, Michoacán, 18 de agosto de 2020.— La cocina de doña Calletana Nambo Rangell, en Erongarícuaro, Michoacán, huele a humo, a plantas, especias, chile y tortillas recién hechas. Está decorada con ollas de barro de muchos colores, doña Calletana dice que así le gustaban a su madre. Tiene canastas, utensilios de madera, metate, molcajete, espacio para amasar y hacer tortillas, tiene una mesa para ocho personas y quien entra recibe la promesa olfativa de probar una deliciosa comida, nadie ha salido de ahí con esa promesa incumplida.

Doña Calletana charló en exclusiva para 2000Agro sobre su amor por la cocina tradicional, la vida en el campo, la sazón que todos tenemos y la alegría de cocinar con amor para quienes amamos.

Calletana Nambo Rangell rompe el hielo aclarándome que su segundo apellido se escribe con doble “ele” por capricho, analfabetismo o descuido del juez que escribió su nombre en el registro civil.

Mi entrevistada es una mujer que ha vivido y trabajado en el campo toda su vida, es cocinera tradicional y mil usos como ella misma se define. “Mis papás me enseñaron a trabajar en el campo, regar bien la tierra, y a cocinar, soy cocinera tradicional por herencia de mi abuela y de mi madre”, afirmó doña Calletana con orgullo.

De acuerdo con doña Calletana, la cocina tradicional es algo de lo que como mexicanos debemos sentirnos orgullosos, es un arte que heredamos de nuestros los padres y abuelos, algo que se disfruta en familia. Calletana recordó cómo desde pequeña ayudó en la cocina, confesó que le proporcionaron un pequeño banco para que pudiera alcanzar este utensilio y colaborar en la cocina con su abuela apenas tuvo edad para usar el metate.

Doña Calletana relató que durante un tiempo trabajó en Piedras Negras, Coahuila, donde consumió a su pesar de manera cotidiana la comida estadounidense. Se sorprendió y decepcionó por el contraste de aquella comida rápida donde predominan las harinas, alimentos fritos y salsas procesadas como parte de la dieta habitual de los estadounidenses con la cocina tradicional de Erongarícuaro. “Esa comida no es como la de Michoacán, aquí todo es natural, saludable, como indígenas, como gente de campo nosotros estamos acostumbrados a otro tipo de alimentos”, afirmó.

Doña Calletana afirma que una característica sustancial de la comida tradicional mexicana es el amor por la cocina expresado por los cocineros y cocineras tradicionales en cada una de sus creaciones, en cualquier estado de la República.

“La cocina mexicana tiene una tradición muy bonita y compleja a la vez, porque no todos la saben preparar y tampoco todos la saben comer, quienes la prueban por primera vez se enamoran de la comida mexicana por su sabor, porque no tiene mucha grasa y porque es natural”, aseguró doña Calletana quien se jacta de utilizar solo ingredientes naturales en la preparación de sus alimentos.

A pesar de los múltiples reconocimientos que ha obtenido por su comida, Calletana confesó que ese reconocimiento llegó a su vida de manera fortuita. “Regresé de la frontera a cuidar a mi papá porque ya era un hombre mayor, fueron tiempos difíciles yo era joven y quería usar buena ropa, como todas las jovencitas, pero no teníamos dinero. A mí mis padres nunca me enviaron al colegio, mi escuela fue la vida, el campo, la comida, ordeñar, engordar ganado y mandar a los peones”, recordó Calletana quien relató que en su lugar de origen no era bien visto que una muchacha de 27 años estuviera en el campo rodeada de peones. Y era menos común, dijo, que esta muchacha les dijera a los hombres qué hacer. “Para mandar a los hombres y que te hagan caso hay que tener estilo y maneras”, sentenció.

En cierta ocasión Calletana conoció a la chef Alma Cervantes y la invitó a comer, “le gustó el churipo y las corundas que mi mamá y mi abuela me enseñaron a preparar”, recordó Calletana. La chef Alma Cervantes la motivó a inscribirse en un concurso de cocina en Michoacán cuando supo que Calletana empleaba solamente ingredientes naturales para cocinar.

“En aquellos días mi hermano tenía un buen trabajo y me daba cheques al portador para comprar mis cosas, aproveché que tenía dinero para comprar todo lo necesario para cocinar churipo y corundas: carne, verdura, nixtamal, manteca de cerdo. Ganamos ese concurso y repartí el premio en partes iguales entre quienes me ayudaron”, aseguró Calletana sobre el primer concurso que su sazón y talento culinario le hicieron ganar.

Después de esa experiencia, hace más de diez años, doña Calletana empezó a vender comida y a ser reconocida por las autoridades de Turismo en su natal Michoacán. Ha sido dirigente de las mujeres campesinas en su localidad, presidenta del DIF municipal y regidora, “Aun sin estudios profesionales he tenido muchos logros”, afirmó orgullosa.

De acuerdo con la señora Calletana, la sazón es algo que todos tenemos, “uno les puede dar la receta, decirles cómo uno hace las cosas, pero no a todos les queda igual, yo soy honesta y les comparto lo que sé, admiro mucho a mi hermano, tiene un sazón esplendido, todo le queda bien rico”, aseguró.

“Si yo estoy enojada el chile que hago se enojará también, en cambio, si estoy contenta y quiero hacer un chile que no pique tanto me va a salir como yo lo quiera”, aseguró doña Calletana quien está convencida de que el estado de ánimo influye en el sabor de los platillos.

Recordó con melancolía que en cierta ocasión una amiga suya debía presentar un platillo el día que murió su hijo.

“La veía moler el chile con el rostro lleno de lágrimas y me le acerqué para consolarla, yo aún no sabía de su pérdida, me pidió que la abrazara y me confesó su dolor. Terminó de cocinar pero su platillo se veía bien triste”, recordó.

“Los jueces vieron el plato y me pidieron que lo arreglara, a lo que me negué, les dije que ella debía terminar su platillo como mejor considerara hacerlo. Al final, mi amiga decoró su guiso con medias lunas de cebolla morada como señal de luto. El platillo se veía triste, pero aun así ganó el primer lugar en aquel concurso”, sentenció.

En contraste, afirmó, cuando el estado de ánimo de quien cocina es alegre la comida refleja ese sentimiento en la presentación y en el paladar de quien prueba esa comida. Doña Calletana confesó su gusto por escuchar música y bailar mientras cocina.

“De lo que debemos tener certeza antes de animarnos a cocinar es que todos tenemos sazón, pero si cocinan con amor a la receta, a la familia, a la cocina, les saldrá rica la comida. Es muy bonito llegar a casa y encontrar comida guisada por alguien que nos quiere mucho”, declaró.

“Para cocinar y para disfrutar un platillo influye muchísimo el estado de ánimo. No hay nada mejor que disfrutar una rica comida rodeado del amor de una familia contenta.”

Respecto al uso de utensilios de aluminio y aparatos eléctricos en la cocina, Calletana opinó que: “Sirve mucho lo moderno pero el sabor del barro es muy diferente, le da otro sabor o eso imagina la gente. Si yo hago mole de hierbabuena la gente dice que quedó muy rico, porque me vieron cocinarlo en cazuela de barro, si alguien prepara el mole en su horno y lo hace con cariño también va a saber bien ese mole, se lo garantizo.”

“Para mí, es algo bonito todo lo moderno, hay utensilios y aparatos que facilitan muchas labores en la cocina. Lo que no me gusta de la modernidad es la comida rápida: sopas instantáneas que son pura harina, que tardan en salir del organismo, al final del día es comida insípida que no nutre y ni siquiera es rica”, afirmó Calletana quien también recomendó que en lugar de comprar ese tipo de comida rápida debemos esforzarnos por tomarnos el tiempo para cocinar, poner nuestros frijoles, sazonarlos, pensar que esa comida es para nuestra familia, que ese tiempo que se invierte en cocinar va a ser por la salud de quienes más queremos.

“Si está usted de visita no debe dejar de probar el churipo y las corundas que son los platillos tradicionales por excelencia acá en Erongarícuaro y el toda la región purépecha.”

Doña Calletana dirigió un mensaje a las lectoras de 2000Agro: “Todas las amas de casa son madres o van a serlo, yo les pido y les aconsejo que no dejen que la comida tradicional se pierda, es lo mejor que pueden ofrecerle a sus seres queridos, es la comida de nuestros antepasados, de nuestros ancestros y que desgraciadamente se está perdiendo por toda esta comida rápida o congelada que venden, los más grandes no quisiéramos que esta cocina tradicional se pierda”, afirmó.

“Aprendan un poco de la cocina de uno, acérquense a sus madres, a sus abuelas, aprendan a cocinar, no solo las mujeres, hay hombres que también tienen un sazón increíble, no dejen de aprender ni de cocinar. ¿Qué otra cosa le vamos a dejar a los jóvenes si no es nuestro conocimiento?, imagínese, los mayores nos morimos y nos llevamos lo que sabemos, eso sería una pena.”

Reconoció con tristeza que mucha gente ya no cocina, quieren comprar todo hecho, “están comprando la sazón de otra señora, cuando lo bonito es encontrar la propia sazón”, dijo.

Doña Calletana recomendó a los lectores de 2000Agro que compren las cosas más naturales, frutas, verduras, especias; “a su familia enséñenles a comer cosas sanas también, para que sean más resistentes a las enfermedades. En el campo nos curamos con puros remedios naturales, aquí en el pueblo, por ejemplo, no ha entrado el covid-19”, confesó.

Finalmente, Calletana Nambo dirigió un mensaje a los lectores de 2000Agro: “Cocinen, anímense, es muy bonito cocinar, échenle ganas, todos los platillos salen de acuerdo al estado de ánimo que cada uno tenga, pongan música, canten, bailen, cocinen solos o acompañados, piensen en sus familias, en sus esposas, esposos, hijos, en cómo los van a nutrir y poner contentos con la comida que preparen, eso es todo lo que puedo yo decirles”, finalizó.

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