Orgánicos

¿El café es bueno o malo para la salud?

Conoce el veredicto científico

Ciudad de México, 4 de enero de 2021.— El consumo de café es un gusto que comparten millones de personas por todo el mundo. También es una industria que ha formado parte del comercio internacional por cientos de años, contribuyendo enormemente al producto interno bruto de países como Brasil, Colombia, Vietnam o Indonesia.

Por supuesto, el café también ha inspirado incontables estudios científicos para determinar cuáles son sus riesgos o beneficios para la salud. Una bebida que nos pone más alertas debe producir algún efecto secundario. ¿O no?

A lo largo del siglo XX, diversas publicaciones científicas advertían sobre los peligros del café y sus componentes, como la cafeína. Por ejemplo, un estudio de 1973 indicaba que tomar más de cinco tazas al día aumentaba los riesgos de padecer alguna enfermedad cardiovascular al 60 por ciento. Otro estudio de 1978 alertaba que tomar más de tres tazas al día aumentaba la presión sanguínea del consumidor.

En el nuevo milenio aumentaron las publicaciones negativas. Un estudio de 2001 reveló que tomar café aumentaba en 20 por ciento el riesgo de cáncer en el sistema urinario. Un análisis de 2010 encontró una correlación entre el consumo de café y enfermedades pulmonares. En 2018, un juez de California determinó que las empresas de café deben incluir una advertencia por su contenido de acrilamida, una sustancia cancerígena.

Ante todas estas críticas, los amantes del café pueden citar varios estudios que pronuncian múltiples beneficios. Estudios de 2007 y 2013 demostraron que tomar dos tazas de café al día reduce los riesgos de cáncer de hígado hasta en un 40 por ciento. Diversos análisis de datos en los últimos 20 años indicaron que un consumo moderado de café (tres a cinco tazas al día) prevenía los riesgos de padecer un derrame cerebral.

Otro estudio de 2011 concluyó que el consumo de café reduce los riesgos de una forma letal de cáncer de próstata. Un análisis de 2013 indicaba que el café reducía los riesgos de enfermedades cardiovasculares, y ya de plano, decrecía ligeramente la mortalidad de los consumidores. En 2015, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos terminó por incluir al café en su lista de alimentos y bebidas que forman parte de una dieta sana y balanceada.

Y en lo relativo al caso de la acrilamida, las empresas cafeteras citaron evidencia científica que señalaba que el contenido de este compuesto en sus productos es mínimo, tan bajo que nunca podría generar el desarrollo de células cancerosas.

Con todos estos estudios científicos aparentemente contradictorios, el consumidor queda bastante confundido. ¿Entonces es bueno o malo?

De acuerdo con John Ioannidis —profesor de medicina y salud de la Universidad de Stanford— no hay que fijarse tanto en estos estudios:

“Es un completo desastre y para ser sincero, creo que estos estudios no están llegando a ningún lado y deberíamos dejar de hacerlos”, afirma.

El problema con muchos de estos estudios, dice el profesor Ioannidis, es que sus resultados se basan en la observación, lo cual crea un margen de error sustancial. Es decir, los resultados dependen de la honestidad de los voluntarios y no muchos están dispuestos a admitir alguna adicción, como fumar. De hecho, hay tantos factores que afectan la salud de un individuo que un estudio observacional no puede tomarlos todos en cuenta para construir una correlación concluyente.

“No me preocupa en lo más mínimo que el café sea un problema que pueda causar cáncer. Entre los miles de millones de factores de riesgo que nos rodean, el café es de los más insignificantes en términos de riesgo de cáncer”, subraya el profesor Ioannidis.

¿Qué lección podemos aprender de todo esto? Es fácil. Al igual que con otros alimentos y bebidas en el mercado, la moderación es el mejor consejo. Toma entre dos y cuatro tazas de café al día, pero conoce tus propios límites sobre los efectos de la cafeína. Si tomas una taza de café turco después de las cuatro de la tarde y luego no puedes dormir, entonces ya no lo hagas. Y no abuses de la crema y el azúcar; es más, adquiere un gusto por el café negro.

Y lo que es más importante, si tomas café, no lo hagas porque leíste algún estudio en internet. Tómalo porque lo disfrutas. “No me sorprendería, en realidad, si no existiera algún beneficio importante, así como no hubiera un riesgo importante”, dice el profesor Ioannidis.

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