Pecuario y Pesquero

México debe contar con un Observatorio Nacional del Sargazo

El último número de este año de la revista Ciencia de la Academia Mexicana de Ciencias, puede ser consultado en línea

Ciudad de México, 22 de diciembre de 2020.— El impacto del sargazo es complejo e importante de comprender porque no solo afecta al turismo, sino a los ecosistemas marinos y terrestres: pastos marinos, arrecifes coralinos, manglares, dunas costeras, selvas, tierras agropecuarias y acuíferos, de los cuales dependemos todas las especies.

El sargazo es un alga marina muy importante porque constituye un hábitat para diversas especies y participa en los procesos de conectividad oceánica. En una zona del Atlántico conocida como mar de los Sargazos viven dos especies: Sargassum fluitans y Sargassum natans. Su arribo a las costas del Caribe es un fenómeno periódico, registrado desde la década de 1960. No obstante, en 2011, a partir del análisis de imágenes satelitales, se observó por primera vez la presencia masiva de sargazo al este de las costas de Brasil, el cual llegó hasta Cuba, Barbados y las Antillas Menores. En 2015, se presentó otra arribazón masiva atípica, la cual tuvo impactos en el Caribe mexicano. Lo mismo ocurrió en 2018 y 2019, explicó la doctora Dalila Aldana Aranda.

De acuerdo con la investigadora huésped del volumen 71 número 4, correspondiente a los meses de octubre-diciembre 2020 de la revista Ciencia, se invitó a expertos que están trabajando con esta alga en lo que se refiere a las investigaciones para su monitoreo desde satélites en el espacio, las explicaciones de su origen, los estudios del impacto del sargazo en los ecosistemas, además de los procesos para su transformación y aprovechamiento.

La también integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) destacó que en esta publicación se presenta un apartado dedicado a la participación de los investigadores para atender la problemática originada por las arribazones masivas de sargazo a las costas. Asimismo, se señala la importancia de compartir el conocimiento a partir de la cooperación científica nacional e internacional y de divulgar este tema por medio de las academias de ciencias de América y, específicamente, de la región del Caribe.

Ante este contexto es claro, dijo, que México debe contar con un Observatorio Nacional del Sargazo, así como una bitácora para integrar el trabajo de los diversos organismos e instituciones involucradas y las acciones que realizan. Hoy día, cada fuente de información tiene valores diversos respecto a algo tan sencillo como saber cuánto sargazo se recogió y a dónde se llevó. Por ello, se requiere de una legislación adecuada para llevar a cabo la limpieza, movilidad, disposición final y bioseguridad para los usos potenciales del sargazo. México tendrá que invertir en una infraestructura ad hoc para el manejo de esta alga y, sobre todo, para apoyar el trabajo científico desde el monitoreo, la evaluación de sus impactos y los usos para obtener subproductos.

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