Política Agropecuaria

Mitigar impactos de COVID-19 en el comercio y los mercados de alimentos

Declaración conjunta de Qu Dongyu, Tedros Adhanom Ghebreyesus y Roberto Azevedo, directores generales de la FAO, la OMS y la OMC

Roma/Ginebra, 2 de abril de 2020.— Millones de personas en todo el mundo dependen del comercio internacional para su seguridad alimentaria y sus medios de vida. A medida que los países adoptan medidas para detener la aceleración de la pandemia de COVID-19, se debe tener cuidado de minimizar los posibles impactos en el suministro de alimentos o las consecuencias no deseadas en el comercio mundial y la seguridad alimentaria.

Al actuar para proteger la salud y el bienestar de sus ciudadanos, los países deben asegurarse de que las medidas relacionadas con el comercio no interrumpan la cadena de suministro de alimentos. Tales interrupciones, que incluyen obstaculizar el movimiento de los trabajadores de la industria agrícola y alimentaria y extender las demoras fronterizas para los contenedores de alimentos, dan como resultado el deterioro de los productos perecederos y el aumento del desperdicio de alimentos. Las restricciones al comercio de alimentos también podrían estar vinculadas a preocupaciones injustificadas sobre la seguridad alimentaria. Si ese escenario se materializara, interrumpiría la cadena de suministro de alimentos, con consecuencias particularmente pronunciadas para las poblaciones más vulnerables y con inseguridad alimentaria.

La incertidumbre sobre la disponibilidad de alimentos puede provocar una ola de restricciones a la exportación, creando una escasez en el mercado global. Tales reacciones pueden alterar el equilibrio entre la oferta y la demanda de alimentos, lo que resulta en picos de precios y una mayor volatilidad de los precios. Aprendimos de crisis anteriores que tales medidas son particularmente dañinas para los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos, y para los esfuerzos de las organizaciones humanitarias para obtener alimentos para los necesitados.

Debemos evitar la repetición de medidas tan perjudiciales. Es en momentos como este que más, y no menos, la cooperación internacional se vuelve vital. En medio de los bloqueos de COVID-19, se debe hacer todo lo posible para garantizar que el comercio fluya lo más libremente posible, especialmente para evitar la escasez de alimentos. Del mismo modo, también es fundamental que los productores y trabajadores de alimentos a nivel de procesamiento y venta al por menor estén protegidos para minimizar la propagación de la enfermedad dentro de este sector y mantener las cadenas de suministro de alimentos. Los consumidores, en particular los más vulnerables, deben poder acceder a los alimentos dentro de sus comunidades bajo estrictos requisitos de seguridad.

También debemos asegurarnos de que la información sobre las medidas comerciales relacionadas con los alimentos, los niveles de producción de alimentos, el consumo y las existencias, así como sobre los precios de los alimentos, esté disponible para todos en tiempo real. Esto reduce la incertidumbre y permite a los productores, consumidores y comerciantes tomar decisiones informadas. Sobre todo, ayuda a contener la “compra de pánico” y el acaparamiento de alimentos y otros artículos esenciales.

Ahora es el momento de mostrar solidaridad, actuar responsablemente y cumplir con nuestro objetivo común de mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición, y mejorar el bienestar general de las personas en todo el mundo. Debemos asegurarnos de que nuestra respuesta al COVID-19 no cree involuntariamente una escasez injustificada de artículos esenciales y exacerbe el hambre y la desnutrición.

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