Sector Rural

40 mil menores laboran como campesinos en Michoacán

En el estado de Michoacán existen por lo menos 58 municipios con población jornalera agrícola migrante, de la cual alrededor de 30 por ciento son niños

Morelia, Mich. (México).— Instancias gubernamentales no tienen una cifra precisa respecto al número de menores de edad que laboran en las zonas urbanas y rurales de la entidad. No obstante, se tienen algunos avances, poco alentadores, en relación al trabajo infantil en los campos agrícolas.

Estudios sobre la situación laboral infantil en las distintas regiones michoacanas donde se produce aguacate, caña de azúcar, cebolla, chile, tomate, jitomate, espárrago, fresa, guayaba, pepino, lima, limón, papaya, maíz, mango, melón, sorgo, toronja, zarzamora y zanahoria, alertan sobre la actividad de aproximadamente 40 mil niños, con menos de 14 años de edad, de un universo anual que oscila entre 100 y 120 mil jornaleros agrícolas que emigran de sus lugares de origen ante la falta de oportunidades económicas.

El Consejo Estatal de Población (Coespo), con base en el trabajo de campo que efectuó como parte del estudio realizado en 2010 sobre la situación de los jornaleros agrícolas en Michoacán, comprobó el alto porcentaje del trabajo infantil, en diferentes actividades, incluyendo el hogar.

Asimismo, se evidenció la necesidad de su aportación económica complementaria para la sobrevivencia de la familia, dado que un jornal diario entre 90 y 150 pesos, resulta insuficiente.

Coespo informó que de acuerdo con el mismo estudio tiene la certeza de que en el estado de Michoacán existen por lo menos 58 municipios con población jornalera agrícola migrante, entre los que destacan: Yurécuaro, Tanhuato, Zamora, Tocumbo, Los Reyes, Peribán, Uruapan, Tancítaro, Buenavista, Gabriel Zamora, Parácuaro, La Huacana, Tepalcatepec, Coalcomán, Coahuayana, Huetamo, San Lucas, Charo, Álvaro Obregón, Angangueo, Tuxpan, Jungapeo, Zitácuaro.

Los jornaleros adultos que llegan de otras entidades como Chiapas, Guerrero, Jalisco, Oaxaca y Veracruz, con un mayor número de familiares con ellos, principalmente niños y jóvenes, se encontraron en los municipios de Parácuaro, Tepalcatepec, Jungapeo, Buenavista Tomatlán, Yurécuaro, Los Reyes y Huetamo.

Lo anterior indica que con altas probabilidades en estas municipalidades se detecta mayor presencia de niños y adolescentes que salen a trabajar junto con sus padres para sumar sus jornales a la economía familiar.

También se dan casos de hombres y mujeres entre los 12 y los 15 años de edad, que se conocen en los campos de trabajo y ahí mismo deciden juntarse e iniciar una vida en común, con la “ventaja” de que pueden juntar sus ingresos y no entregárselos a su familia.

Consecuencia de ello, señaló el asesor del Coespo, Gilberto Calderón Díaz, es el rezago educativo que predomina en las y los jornaleros agrícolas “muy por arriba de los promedios nacionales, lo que determina una vulnerabilidad adicional que perpetúa la condición de rezago y pobreza de este sector de población” que, dicho sea de paso, se clasifica como “los pobres entre los pobres”.

Otros factores que inciden negativamente en el desarrollo de los menores que laboran en los campos de cultivo son: el deficiente consumo alimenticio, a base de carbohidratos, refrescos y productos denominados comúnmente “chatarra”, aunado a que se hace una o dos comidas al día; así como la riesgosa exposición a agroquímicos, fungicidas, pesticidas y temperaturas extremas de frío o calor.

Los niños y niñas que desde temprana edad se suman a las labores del agro habitan en albergues hacinados, carentes de bienes y servicios básicos, en condiciones propicias para la promiscuidad, el tráfico de influencias y abusos de toda índole, advirtió Calderón Díaz, antes de referir que lamentablemente los migrantes desconocen sus derechos, de manera que las violaciones a los mismos pasan inadvertidas.

Cabe apuntar que además de las labores agrícolas, los menores, principalmente las niñas, dejan de asistir a la escuela para dedicarse a quehaceres domésticos y cuidar a sus hermanos más pequeños, trabajo igualmente pesado por el que no reciben remuneración económica alguna.

Contribuye Sepsol al equipamiento de albergues y guarderías

En relación al mismo tema, la directora de Diseño y Evaluación de Políticas Sociales de la Secretaría de Política Social (Sepsol) del gobierno del estado, Dora Patricia Zamora Fabián, reconoció que la dependencia no cuenta con estadísticas sobre el comportamiento de este fenómeno en la entidad.

Explicó que la dependencia trabaja en coordinación con la delegación de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en Michoacán para el desarrollo del Programa Jornaleros Agrícolas, que se enfoca al equipamiento de las Unidades de Servicios Integrales (USI) y guarderías, que se ubican en los municipios donde se percibe mayor flujo migratorio.

En lo que va de la administración de Leonel Godoy Rangel, en albergues y guarderías situadas en los municipios de Huetamo, Tanhuato, Los Reyes, San Lucas, Taretan, Yurécuaro, Nuevo Urecho y Tocumbo, se han invertido cerca de siete millones de pesos, que mezclados con las aportaciones de la Federación suman 25 millones 650 mil pesos.

Tanto Dora Patricia Zamora como Gilberto Calderón coincidieron en la necesidad de que en el municipio de Coahuayana se edifique un albergue, debido a las condiciones “infrahumanas” en las que ahí viven los jornaleros y sus familias.

Cabe señalar que para realizar el presente trabajo se solicitó información adicional en la delegación de la Secretaría de Desarrollo Social en Michoacán, sin resultados positivos, pues se argumentó que el personal con conocimientos en la materia no se encontraba y, aunque con “formalidad” se indicó que los datos requeridos se harían llegar a quien esto escribe en el transcurso de las horas siguientes, ello tampoco ocurrió.

Fuente: Cambio de Michoacán

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