Tecnología

Harina de sorgo, alternativa para combatir el hambre y la desnutrición

En 2016 México fue el cuarto productor de sorgo a escala mundial

En México, 23.3 por ciento (27 millones) de la población vive en pobreza alimentaria y 12.5 por ciento sufre desnutrición crónica, según cifras del Reporte Anual de 2016 de The Hunger Project (El Proyecto del Hambre) México. En el mismo documento se señala que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, existen un millón 194 mil 805 niños con desnutrición crónica en el país.

Ante este panorama, investigadores del Centro de Capacitación y Desarrollo en Tecnología de Semillas (CCDTS) del Departamento de Fitomejoramiento de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN), desarrollan un proyecto de generación de harina para la producción de alimentos tradicionales mexicanos a partir del grano de sorgo.

Este grano tiene gran relevancia para el país, según estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), en 2016 México fue el cuarto productor de sorgo a escala mundial, y el segundo en 2015. Además, se estima que continuará el aumento en la producción y consumo de este cereal hasta 2030.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, los especialistas de la UAAAN detallan la importancia de este grano, las características del proyecto y el potencial de este cereal como alternativa seria para apoyar en el combate contra uno de los problemas más graves que enfrenta México en el siglo XXI, el hambre.

Harina de sorgo

El sorgo es un cereal con capacidad de adaptación a climas semiáridos, tiene semillas que miden tres milímetros (mm), con propiedades nutricionales como azúcares de lenta absorción, alta calidad y bajo contenido graso, usualmente empleado para alimentar el ganado.

“Es un cultivo que tiene un gran potencial para poderse establecer, cada vez tenemos menor disponibilidad de agua en la agricultura, hay menores precipitaciones o muy erráticas. Destacando las cualidades del sorgo como la tolerancia al calor y la sequía, además de aceptable contenido nutricional del grano, el cultivo tiene gran potencial para poderlo utilizar”, subrayó el doctor Antonio Flores Naveda, profesor investigador del Centro de Capacitación y Desarrollo en Tecnología de Semillas de la UAAAN.

La producción de este grano tiende a crecer en los próximos años. Según datos de Perspectivas Agrícolas 2016-2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), la producción mundial de los cereales secundarios (sorgo, cebada y avena) crecerá a una tasa promedio anual de 1.1 por ciento hacia 2025, impulsada principalmente por la demanda de alimentos y forrajes.

La Sagarpa estimó un aumento del consumo de sorgo para 2030, de 8.25 a 9.87 millones de toneladas y un crecimiento en la producción de cinco a 8.36 millones de toneladas, lo que representaría un crecimiento acumulado de 19.52 y 67.15 por ciento, respectivamente.

Junto a este contexto, el sorgo cuenta con otras características que pueden estimular su producción en el país y detonar su consumo entre la población mexicana.

“Además que los costos de producción son menores comparados con otros cereales, como el caso del maíz, tiene las ventajas de su rentabilidad económica y calidad nutricional aceptable comparada con maíz, para grano de consumo humano”, indicó Flores Naveda.

Los especialistas enfatizaron que el sorgo tiene gran potencial de consumo para la población, debido a sus cualidades nutricionales, como su alto contenido de proteína, comparable con otros cereales que forman parte de la alimentación humana como el maíz.

“En este caso, el grano lo procesamos en harina, la ventaja que tiene es el alto contenido de proteína, compuestos fenólicos, taninos, antocianinas, grano sin gluten, cualidad para quienes padecen la enfermedad celiaca que se ven afectados por la proteína de otros cereales, entre otras. Con el sorgo, podemos elaborar tortillas, atole, horchata, tamales, pan y galletas, entre otros productos alimenticios; a su vez, podemos preparar los mismos alimentos que con el maíz”, detalló Flores Naveda.

Para el desarrollo de esta harina a partir de grano de sorgo, se realizaron análisis de laboratorio en torno al mejoramiento de la semilla en diversos aspectos agronómicos y calidad nutricional del grano.

“Actualmente mejoramos el sorgo para grano orientado a consumo animal, pero también hemos dado importancia al sorgo para consumo humano, estudiamos la calidad nutricional del grano, buscamos rendimiento aceptable, resistencia a las principales plagas y enfermedades. En la actualidad, tenemos una plaga que limita la producción de sorgo a nivel nacional y en otros países que es el pulgón amarillo del sorgo”, explicó Flores Naveda.

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