Tecnología

Plantas desérticas para prevenir daños renales

Investigadores han evaluado dos marcadores específicos de daño renal: niveles de creatinina sérica y el nivel de nitrógeno ureico

El Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (Ipicyt), junto con el Consorcio de Investigación, Innovación y Desarrollo para las Zonas Áridas (CIIDZA), analiza frutos de cactáceas como la pitaya, el garambullo y la tuna, para tratar de combatir daño en los riñones y cambios en niveles de glucosa, colesterol y triglicéridos.

“Trabajo en un modelo de animales (ratas) con daño renal por el uso de un fármaco antineoplásico, cisplatino, usado contra el cáncer de cuello, pulmón, ovario y testículo; su uso por tiempo prolongado en humanos causa daño en oído, cerebro, hígado y riñón. A nosotros particularmente nos interesa el daño renal causado en los pacientes que ingieren cisplatino, dado que es un medicamento muy empleado para este tipo de pacientes por su accesibilidad en cuanto a costo contra otras terapias farmacológicas y los pacientes que lo ingieren pueden llegar a pasar por alguna de estas toxicidades”, comenta la doctora Daniela Joyce Trujillo Silva, catedrática Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) que dirige el proyecto.

Los modelos experimentales son prácticos para la evaluación del efecto de la administración de pitaya antes y después de suministrar cisplatino (fármaco anticancerígeno usado en quimioterapia), lo que permitió a la investigadora obtener resultados interesantes, luego de 72 horas de evolución del fármaco en el organismo, tiempo suficiente para evaluar un daño detectable.

“Hacemos un extracto rico en betalaínas, compuestos orgánicos nitrogenados que le otorgan los pigmentos rojos a ciertos frutos y plantas como el betabel y que le proporcionan propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Posterior a pelar manualmente los frutos de las cactáceas, obtenemos el jugo de la pitaya y lo centrifugamos para enriquecerlo y quedarnos con una fracción rica en betalaínas, y así es como lo administramos oralmente a las ratas de laboratorio.”

El equipo de investigación ha evaluado dos marcadores específicos de daño renal: niveles de creatinina sérica (si la función renal es normal, la creatinina es eliminada del organismo) y el nivel de nitrógeno ureico (compuesto que circula en la sangre como urea, secretada por el hígado como producto del metabolismo proteico y es eliminado por el riñón sano). Estos metabolitos, tanto la creatinina como el nitrógeno, si el riñón funciona bien, no deberían estar en sangre en cifras elevadas; con la administración de cisplatino, sus niveles aumentan rápidamente en humanos y en las ratas.

“Existen muchos otros fármacos o suplementos proteicos que pueden dañar la función de nuestros riñones, por lo tanto es importante encontrar terapéuticas que coadyuven en el tratamiento de ciertas patologías como daño renal, obesidad, diabetes, entre otras. Entonces en este modelo, vimos que los animales que recibían varias dosis de extracto rico en betalaínas del jugo de pitaya preservaban su función renal, después de evaluar los marcadores mencionados y observar una mejor estructura funcional del riñón mediante microscopía de luz y evaluaciones histopatológicas”, comenta la investigadora en entrevista.

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