Biotecnología

Intensifican esfuerzos por combatir resistencia a los antimicrobianos

Analizan la vigilancia, educación, seguimiento y normativa asociados al consumo y uso de medicamentos antimicrobianos en la salud humana y la sanidad y producción animal

Los países están dando pasos importantes para combatir la resistencia a los antimicrobianos (AMR, por sus siglas en inglés), pero siguen existiendo aún graves carencias que requieren medidas urgentes, advierte un informe conjunto publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El documento analiza los avances realizados en 154 países y pone de manifiesto la existencia de grandes divergencias. Algunos —incluyendo numerosos países europeos— llevan más de cuatro décadas trabajando en políticas sobre la AMR en los sectores humano y animal. Otros han empezado hace poco a tomar medidas para contener esta creciente amenaza. El progreso en el desarrollo e implementación de planes de acción es mayor en los países de ingresos altos que en los de ingresos bajos, pero todos los países tienen margen de mejora. Ningún país indica tener capacidad prolongada a gran escala en todos los sectores.

En el informe se analiza la vigilancia, educación, seguimiento y normativa asociados al consumo y uso de medicamentos antimicrobianos en la salud humana y la sanidad y producción animal, así como en las plantas y el medio ambiente, según lo recomendado en el Plan de Acción Mundial de la OMS publicado en 2015.

Entre las conclusiones positivas, cabe destacar la existencia de un sistema de vigilancia operativo para identificar infecciones resistentes a medicamentos en la salud humana en 105 países, y de un sistema para realizar un seguimiento del consumo de antimicrobianos en 68 países. Además, 123 países tienen políticas para regular la venta de medicamentos antimicrobianos, incluyendo el requisito de disponer de una receta para su uso humano: una medida clave para controlar el uso excesivo e indebido. Pero la implementación de estas políticas es desigual, y aún pueden adquirirse medicamentos no regulados en lugares como mercados callejeros, sin límite alguno sobre su uso.

El informe destaca ámbitos concretos —en especial en los sectores animal y alimentario—, que necesitan con urgencia más inversiones y medidas. Por ejemplo, solo 64 países siguen las recomendaciones de la FAO, la OIE y la OMS para limitar el uso de antimicrobianos de gran relevancia para estimular el crecimiento en la producción animal. De estos países, 39 son de ingresos altos, la mayoría situados en la Región de Europa de la OMS. Por el contrario, solo tres países de la Región de África de la OMS y siete países de la Región de las Américas de la OMS han dado este paso importante para frenar la aparición de la resistencia a los antimicrobianos.

Un total de 67 países cuentan al menos con legislación vigente para controlar todos los aspectos de la producción, concesión de licencias y distribución de medicamentos antimicrobianos para su uso en animales. Pero 56 países carecen de una política o legislación nacional en materia de calidad, inocuidad y eficacia de los productos antimicrobianos utilizados en la sanidad animal y vegetal, y de su distribución, venta o utilización, o no pueden confirmar si esas leyes están vigentes.

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