Política Agropecuaria

Crisis de hambre en Yemen

Las agencias de la ONU advierten que se necesita una ampliación urgente de la asistencia humanitaria para salvar vidas

Hasta 20 millones de yemeníes padecen inseguridad alimentaria en la peor crisis humanitaria del mundo. Al menos 15.9 millones de personas se despiertan con hambre, según el último análisis de Clasificación de la Fase Integrada de Seguridad Alimentaria (PAC) publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y socios humanitarios.

“Lo que el IPC nos dice es alarmante”, dijo Lise Grande, coordinadora humanitaria para Yemen. “Sesenta y cinco mil personas apenas sobreviven en este momento y al menos un cuarto de millón de personas se enfrentan a un año sombrío. Cualquier cambio en sus circunstancias, incluida cualquier interrupción en su capacidad para acceder a los alimentos de forma regular, les llevará al borde de la muerte.”

El conflicto sigue siendo el principal motor de la inseguridad alimentaria. La pérdida de medios de subsistencia e ingresos y el aumento del precio de los productos básicos también son factores que contribuyen a la reducción de la capacidad de las familias para comprar alimentos. Las fluctuaciones impredecibles en el tipo de cambio y las restricciones de crédito han impactado las importaciones. El colapso de los servicios públicos y las redes de seguridad social y la erosión de los mecanismos de defensa han hecho a millones de yemeníes más vulnerables a las conmociones.

“El apoyo a la agricultura y los medios de subsistencia es una parte crítica de la respuesta humanitaria en Yemen. Antes de la escalada de violencia, el 73 por ciento de la población dependía de la agricultura y la pesca para su sustento. La FAO no solo está trabajando para que las familias puedan producir alimentos por sí mismas y sus comunidades cuando los mercados se ven afectados, pero también para salvaguardar, proteger y restaurar el sector agrícola de Yemen. Por ejemplo, más de un millón de animales han sido vacunados y tratados contra plagas y enfermedades. Sin embargo, se necesitan más fondos para apoyar a millones de agricultores familiares yemeníes”, dijo el director general de la FAO, José Graziano da Silva.

“En una guerra librada por adultos, son los niños del país los que sufren primero y los que más sufren”, dijo la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore. “Miles de niños yemeníes podrían morir a causa de la desnutrición severa si las condiciones, incluidos el conflicto y la crisis económica, no mejoran pronto. Las partes en conflicto deben elegir si terminar la lucha, salvar vidas o luchar, y hacer que mueran más niños.”

“Con el apoyo de la comunidad internacional, el PMA alimenta a casi ocho millones de personas al mes. Si no fuera por eso, dos tercios de la población en Yemen enfrentaría niveles horrendos de hambre”, dijo el director ejecutivo del PMA, David Beasley. “Este informe es una campana de alarma que muestra que el hambre está aumentando y necesitamos un aumento masivo de ayuda y acceso sostenido a todas las áreas en Yemen para rescatar a millones de yemeníes. Si no lo hacemos, perderemos a toda una generación de niños.”

El nivel de malnutrición aguda entre los niños sigue siendo alto. En todo el país, 1.8 millones de niños padecen desnutrición aguda, incluidos casi 400 mil que sufren la forma más grave. Los niños con desnutrición aguda grave tienen 11 veces más riesgo de muerte si no se tratan a tiempo que un niño sano de la misma edad. Los altos niveles de malnutrición se ven agravados por la falta de alimentos, las malas prácticas de alimentación infantil en el hogar, el funcionamiento subóptimo de los sistemas de salud, agua y saneamiento, los brotes de enfermedades y el deterioro de la economía.

Si bien los mercados están abiertos, el acceso financiero a los alimentos sigue siendo una gran preocupación. Una gran proporción de la población, incluso en áreas más estables, no puede acceder a productos alimenticios básicos porque los precios de los alimentos han aumentado en un 150 por ciento en comparación con los niveles anteriores a la crisis. Los precios del combustible, incluido el gas para cocinar, también se han disparado.

El sector agrícola también se ha visto gravemente afectado por el conflicto y la producción de alimentos se ha desplomado. Incluso con la crisis prolongada, la agricultura sigue siendo el principal medio de vida de las tres cuartas partes de la población. Es su única fuente de ingresos y es fundamental para permitirles acceder a los alimentos en los mercados. La agricultura y los medios de vida rurales son parte integral de la respuesta humanitaria para apoyar la producción local de alimentos, proteger los medios de vida y mejorar la seguridad alimentaria.

Incluso antes del conflicto, Yemen era propenso a la inseguridad alimentaria crónica debido a su dependencia de las importaciones para más del 75 por ciento de sus necesidades alimentarias nacionales, mientras que el 80 por ciento de los yemeníes vivía por debajo del umbral de pobreza.

Respuesta humanitaria
La mayor operación de ayuda humanitaria está en marcha en Yemen. A medida que la situación de la seguridad alimentaria se deteriora, el PMA está aumentando rápidamente sus operaciones para llegar a 12 millones de personas cada mes con la asistencia alimentaria y nutricional que tanto necesitan. Entre ellos hay unos tres millones de mujeres y niños que necesitan apoyo especial para tratar y prevenir la desnutrición.

La FAO está ayudando a más de cinco millones de personas a proteger sus medios de vida mediante el suministro de semillas de cultivos y hortalizas, artes de pesca, kits de producción de aves de corral, vacunas y tratamientos para el ganado, y apoyo en efectivo a cambio del trabajo para rehabilitar la infraestructura agrícola.

En todo Yemen, UNICEF ha acelerado la implementación de programas especializados en las instalaciones de salud existentes para prevenir y tratar la desnutrición aguda en niños. Esto incluye la capacitación del personal y el suministro de instalaciones con equipo esencial, alimentos especializados para niños con desnutrición grave y medicamentos. En lo que va de 2018, casi 230 mil niños han sido tratados por desnutrición aguda severa.

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