Sector Rural

Agricultura y salud, una relación estrecha

La agricultura es esencial para el sistema de salud de los países y un sector fundamental que puede proporcionar condiciones favorables para la prevención y el control de enfermedades

Texcoco, Edomex, 22 de abril de 2020.— En tiempos normales, la agricultura es esencial para la salud humana: los alimentos, el abrigo e incluso varios compuestos medicinales se obtienen a partir de las plantas cultivadas. En tiempos de crisis sanitaria, como la actual, la agricultura es también el sector fundamental que garantiza la alimentación de las sociedades en medio de las medidas de aislamiento temporal y distanciamiento social vigentes.

La relación entre agricultura y salud, sin embargo, va más allá de la proveeduría de alimentos: abarca riesgos y oportunidades, tanto en el ámbito sanitario como en el socioeconómico. Además de la seguridad alimentaria, en los países en desarrollo los ingresos de las familias del campo, la mano de obra agrícola y las interacciones de la agricultura con el medio ambiente también están fuertemente vinculados con los sistemas de salud.

Son muchas las formas en que estos elementos interactúan: los ingresos de las familias agrícolas influyen en su capacidad de acceder a servicios de salud, los productores están expuestos a una gran cantidad de riesgos (deshidratación, accidentes y envenenamiento por plaguicidas, por ejemplo) y el tipo de empleo agrícola puede contribuir a la propagación de enfermedades o la exposición a estas.

Además, los tipos y la gravedad de las enfermedades varían con cada sistema agrícola o pecuario. Las enfermedades transmitidas por vectores (garrapatas, moscas, pulgas, etc.), las relacionadas con el ganado (zoonosis), las transmitidas por los alimentos, algunas enfermedades crónicas y los riesgos laborales específicos son muestra de ello.

En la otra dirección, el sistema de salud influye en el reconocimiento social de las necesidades y las motivaciones al momento de consumir diferentes cantidades y tipos de alimentos, lo que a su vez produce un efecto en la demanda de ciertos productos e incluso sistemas agrícolas. También la desnutrición y la mala salud en general reducen la capacidad de las personas para desempeñar sus actividades en el campo, hecho que influye en la reducción general de rendimientos e ingresos.

No obstante, del mismo modo en que la agricultura y la salud se vinculan a través de riesgos, también lo hacen aportando soluciones: diversas innovaciones en sistemas de riego —por ejemplo— han hecho posible disminuir la transmisión de enfermedades que se propagan fácilmente en ambientes con abundante agua, como la malaria.

Desde la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, se impulsa la ciencia aplicada al campo con programas como MasAgro y —junto con el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP)— se trabaja en desarrollar sistemas agroalimentarios sustentables y resilientes que estén orientados en favor de la salud de los productores, los trabajadores agrícolas y la sociedad. A través de la difusión de prácticas poscosecha para el almacenamiento de granos, por ejemplo, se busca que las comunidades dispongan de alimentos inocuos, libres de daños por plagas y exentos de productos químicos nocivos para la salud humana (como las aflatoxinas, sustancias tóxicas producidas por un hongo y asociadas con el cáncer y el retraso en el crecimiento de los niños).

Además, con sistemas integrados, como el Manejo Agroecológico de Plagas, se reduce el uso de plaguicidas (y el riesgo para los trabajadores agrícolas y los consumidores) y con el empleo de sensores ópticos para optimizar la fertilización nitrogenada, se reduce el impacto ambiental. Con respecto a la nutrición, a través de la diversificación de cultivos se ha elevado la cantidad, calidad y diversidad de alimentos para los productores y sus comunidades (favoreciendo además la rentabilidad de sus parcelas, lo que disminuye la migración y, a su vez, la propagación de enfermedades y la exposición a estas).

Como es posible observar, la relación entre agricultura y salud es bidireccional. En situaciones como la actual, #LaAgriculturaSigue, por lo que es inevitable pensar en que —igual que la salud— tiene un papel estratégico. Tan fundamental es el papel de ambos sectores en la sociedad que ninguno de los dos puede parar ante una crisis sanitaria. Hoy más que nunca se deben considerar las ventajas potenciales de una interacción más estrecha entre ambos y la necesidad de orientar los sistemas agroalimentarios en favor de la salud y los sistemas de salud en favor de la agricultura.

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