Biotecnología

Responde biotecnología a necesidades alimentarias e industriales

No sólo los países en desarrollo sino también los más industrializados deberán buscar mecanismos, métodos o técnicas que coadyuven a solucionar el reto futuro de alimentar a cerca de nueve billones de personas, que es la población calculada oficialmente para el año 2050, y la biotecnología parece ser la respuesta adecuada a los desafíos por venir.

En efecto, los avances tecnobiológicos se están convirtiendo en una importante herramienta que puede mejorar la calidad de vida del ser humano de múltiples maneras. En el aspecto alimenticio, por ejemplo, los consumidores encontrarán gracias a la biotecnología alimentos de mejor calidad, con mayor contenido nutritivo y con un sabor más agradable.

Los productores del campo se verán beneficiados por la aplicación de métodos de cultivo más eficientes y que además implican menores impactos al medio ambiente. De hecho, actualmente la biotecnología ya permite que los cultivos sean más fuertes y se protejan de manera más eficiente contra insectos, plagas o enfermedades y que a su vez se utilice menor cantidad de químicos que tradicionalmente se aplican para su crecimiento. El algodón y el maíz pueden ahora resistir el embate de insectos destructivos, que antes provocaban graves daños a amplias zonas.

En México, con la reciente alianza de la empresa DuPont con Híbridos Pioner (la firma más grande del mundo dedicada a la producción de semillas), se amplían las positivas perspectivas de impulso al desarrollo e investigación de la biotecnología. La adquisición de Híbridos Pioner por parte de DuPont representa una inversión de 10 mil millones de dólares y permite la creación de una división especial de granos (Specialty Grains), que se dedicará a darle un valor agregado a las semillas.

Arturo Enríquez, director regional para México, Centroamérica y el Caribe de DuPont Specialty Grains, señaló que la división a su cargo tiene la encomienda de impulsar la investigación y el desarrollo de la biotecnología en la búsqueda de mejores semillas como el maíz, la soya y el sorgo. La idea es enfocarnos a la solución de tres cuestiones básicas: primero, a mejorar la nutrición y la salud del ser humano; segundo, a mejorar las características de los alimentos balanceados para consumo animal, y, tercero, a la protección y el cuidado del medio ambiente.

En primer lugar –puntualizó el directivo–, se está trabajando en la elaboración de semillas híbridas que correspondan a las diferentes zonas o climas del país, con el propósito de dar una respuesta adecuada a las industrias locales. De tal manera que DuPont desarrolla cereales, almidones, harinas para maíz y aceites de una calidad y con una diferenciación que antes no existía en el mercado.

Beneficios a industrias

La experiencia nos ha enseñado que se pueden desarrollar diferentes variedades de maíz y que éstos son utilizados dependiendo del tipo de empresa o que los almidones mejorados tienen mayor facilidad para ser extractables. Es decir, las industrias se benefician de la biotecnología ya que sus procesos se tornan más eficientes, incrementando sus utilidades al usar materias primas de mayor calidad y reduciendo las mermas o desperdicios.

En DuPont se han desarrollado granos enfocados a mejorar la nutrición animal, como la elaboración de un maíz alto en aceite o el maíz germen que es del doble en tamaño al comúnmente conocido maíz amarillo (aunque esto último no es biotecnología, sino simples mezclas).

Con la biotecnología, en México se abre un canal de desarrollo de alimentos ricos en proteínas y en aminoácidos, que le permiten al consumidor final elegir opciones por precios y variedades de productos.

Los agricultores pueden incrementar sus cultivos por hectárea, con cosechas a las que se les aplicó la biotecnología y, a su vez, les ayuda a conservar la tierra y a consumir menos agua.

De igual manera, con la biotecnología se reduce el tiempo de crecimiento y desarrollo de la planta, además de que lo hace de una manera más saludable.

El primer producto cultivado en gran escala al que se le aplicó la biotecnología fue la soya, la cual resultó ser tolerante a los herbicidas y ayudó a los agricultores a mejorar el rendimiento y a simplificar el control de las malezas.

Hay ciertos tipos de soya que se canalizan al sector comercial y otras que se destinan a la industria, utilizada como materia prima, explicó Enríquez.

Otra forma de proteger el ambiente consiste en que gracias a la elaboración de determinado tipo de soya y maíz con alta absorción de fósforo, se evita que los animales desechen dicho elemento en sus excretas, lo cual, además de significar un desperdicio de nutrientes, perjudica al suelo y a los mantos acuíferos.

DuPont es una empresa que se ha caracterizado por ir a vanguardia en el cuidado ambiental, además de ser líder en investigación y desarrollo.

En México, el gasto destinado a este rubro supera los 200 millones de pesos, mientras que a escala mundial la cifra es cercana a los 1.8 mil millones de dólares. La reciente alianza con Híbridos Pioner mejora las perspectivas y el impulso dedicado a este rubro, ya que la empresa cuenta con instalaciones en Guadalajara, Jalisco, y campos de experimentación en Tepic, Nayarit, un sitio que por la abundancia de agua permite desarrollar todo tipo de semillas.

Enríquez aseguró que con un manejo responsable de la biotecnología se puede descartar cualquier riesgo. Control y manejo responsable son la clave. Recordó que la primera aplicación comercial que se le dio a la biotecnología fue el desarrollo de la insulina para el tratamiento de la diabetes.

Orígenes de biotecnología

La historia de la humanidad está plagada de ejemplos sobre “manipulación” biológica. Por ejemplo, en el año 1800 a. de C. se usaron por primera vez microorganismos para crear nuevos y diferentes tipos de vinos, cerveza y pan; en 1700 los naturalistas comenzaron a identificar una variedad de plantas híbridas, que eran el resultado de la mezcla de dos tipos de plantas, y en 1861 Luis Pasteur desarrolló la técnica de pasteurización y definió la función de los microorganismos, fundando la microbiología como ciencia.

El padre de la genética, Gregor Mendel, concluyó que ciertas partículas que no se ven son transmitidas de generación en generación. Estas partículas fueron posteriormente calificadas como genes/ DNA. La producción de granos se incrementó en 600 por ciento en Estados Unidos entre 1930 y 1985, gracias a que desde 1922 los granjeros estadounidenses compraron semillas híbridas de maíz creadas por el cruce de dos plantas.

En 1944, investigadores determinaron que el DNA está presente en el núcleo o centro de cada célula y esta sustancia es responsable de transmitir la información hereditaria. En 1973 los científicos Stanley Cohen y Herbert Boyer lograron desplazar un gen de un organismo a otro y sentaron las bases para el progreso en la tecnología.

Así, en 1983 fue producida la primera planta mediante el uso de los nuevos métodos de la biotecnología, y para 1992 surgió también la preocupación por regular la actividad.

Ese mismo año aparecieron en los mercados estadounidenses los primeros tomates desarrollados con el proceso biotecnológico, los cuales tenían mayor contenido nutricional y mejor sabor; en 1995 se modificó la primera soya.

Por último, en 1999 los investigadores anunciaron el desarrollo del arroz de oro (golden rice), el cual es rico en beta-carotene, un precursor de la vitamina A que ayuda a prevenir la ceguera en los niños de los países en desarrollo.

Mejoramiento productivo

Actualmente, en DuPont se trabaja en lograr que los productos del campo, como el aguacate, la papaya, la sandía, la piña y los tomates, entre otros, tengan mayor vida de anaquel.

El peor enemigo de la biotecnología, sostuvo el directivo, es la falta de información, los rumores, las noticias tendenciosas o mal intencionadas. Para evitar esto, invitó al público en general a documentarse de manera adecuada a través de medios de información serios, a consultar la opinión de científicos de reconocido prestigio o a navegar en Internet.

Para la empresa DuPont no hay la menor duda: la biotecnología es una excelente herramienta que mejorará la calidad y el valor nutricional de los alimentos. Además, creará una mayor variedad y aumentará la disponibilidad de alimento para consumo humano e incrementará la eficiencia en la producción, modificará para mejorar los procesos, la distribución y el consumo de agua disminuirá.

Los métodos biotecnológicos son usados también en medicina para producir mayor cantidad de proteínas para la industria farmacéutica y otros propósitos especiales, como producción de enzimas digestivas que ayudarán a las personas con estas deficiencias o producción de anticuerpos.

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