Orgánicos

Vainilla y cacao, de México para el mundo

La vainilla y el cacao son dos productos originarios de México que tienen una gran importancia en diversas industrias

En este mes patrio no podíamos dejar de lado al cacao y la vainilla, pues son dos productos que, gracias a México, son indispensables para diversas industrias como la alimentaria, farmacéutica y cosmética.

Los primeros vestigios del cacao en nuestro país datan del año 1900 y 1800 a.C, estos fueron encontrados en Chiapas y Veracruz, respectivamente; debido a que el cultivo de cacao se da en la sombra y el fruto es similar a un corazón, los nativos lo asociaron con la oscuridad, el inframundo y la sangre; por esto se le dio un importante uso en rituales, asimismo, su consumo se volvió exclusivo de las clases altas, los comerciantes y los guerreros.

Fue tanta la importancia que tenía el cacao para las culturas prehispánicas que habitaban en territorio mexicano que sus granos secos y tostados eran ocupados como monedas; esta práctica persistió hasta el siglo XVIII.

Con la llegada de los españoles a América, el cacao y su principal derivado, el chocolate, se extendieron poco a poco por todo el mundo. Aunque al inicio su consumo no era muy popular entre los españoles que habitaban en la Nueva España y en el resto del mundo, poco a poco fue conquistando paladares y su consumo, nuevamente se convirtió, en primordial para clases altas como la nobleza y el clero.

Por otro lado, la vainilla es una orquídea endémica de México que se ha cultivado desde tiempos prehispánicos en la región Totonaca del norte de Veracruz y Puebla; los mayas y los aztecas la utilizaban para enriquecer una bebida de cacao destinada a nobles y guerreros. De las 15 especies de vainillas mesoamericanas, nueve se encuentran en México.

Durante la época de la Conquista, la vainilla viajó a Europa con Hernán Cortés y se convirtió en el favorito de la realeza y aristocracia. Los franceses, en particular, se entusiasmaron de tal forma que quisieron cultivar sus propias orquídeas en la Isla Borbón, pero aunque las plantas crecían y florecían, no daban frutos.

Esto se debía a que las abejas meliponas y algunos colibríes que sólo se encuentran en México son las únicas especies que podían polinizar la flor de la vainilla; pero en 1841 el hijo de un esclavo de la Isla Borbón, Edmond Albius, de 12 años, desarrolló un método eficaz para fertilizar la flor a mano y esa técnica es la que se usa todavía hoy en día.

La vainilla y el cacao son sólo un pequeño ejemplo de lo maravilloso que es el campo mexicano pues, gracias a él, todo el mundo puede disfrutar de productos inocuos, nutritivos, únicos y deliciosos.

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