Tecnología

Estudiantes del ITM crean biofertilizante con moringa

El hongo Trichoderma harzianum tiene propiedades que ayudan a combatir patógenos del suelo y es considerado como promotor del crecimiento de plantas

Morelia, Michoacán, 7 de octubre de 2019.— Las estudiantes de Ingeniería Bioquímica, María Isabel Flores Nieto y María Fernanda Vargas Arredondo, realizan el proyecto de investigación para analizar el crecimiento de las plantas de frijol (flor de junio) y de jitomate (bola) esparciendo sustancias a base de moringa y el hongo Trichoderma harzianum como biofertilizantes.

“Evaluación del Efecto Sinérgico entre Trichoderma harzianum y extractos de Moringa Oleífera para la estimulación del crecimiento de plántulas de jitomate (Solanum Lycopersicum) y frijol (Phaseolus Vulgaris)”, es el nombre del proyecto de investigación elaborado por las alumnas de séptimo semestre, quienes fueron asesoradas por el doctor investigador Fernando Covián Nares.

Este proyecto inició durante el Verano de Investigación Científica (DELFÍN) 2019 con la asesoría del investigador y pretende reducir el uso de fertilizantes químicos, que si bien ayudan al desarrollo de la planta, pueden dañar los suelos y cuerpos de agua; por otra parte, precisaron que en México se han utilizado biofertilizantes desde los años setenta del siglo pasado, sin embargo, no se ha registrado que dentro de sus componentes se encuentre la moringa para plántulas de jitomate y frijol.

A su vez, el hongo Trichoderma harzianum tiene propiedades que ayudan a combatir patógenos del suelo y es considerado como promotor del crecimiento de plantas, porque ayudan a mejorar la transferencia de minerales desde el suelo a la raíz, mejorando la nutrición.

Estudiantes de Ingeniería Bioquímica, María Isabel Flores Nieto y María Fernanda Vargas Arredondo

Dentro del reporte y justificación de su trabajo, las estudiantes expresaron que la moringa oleífera es una planta capaz de crecer en cualquier tipo de suelo y clima, que es un árbol de crecimiento acelerado y de bajo costo de producción y que se ha demostrado la actividad de auxinas, giberelinas y citocininas sobre algunas especies de plantas (Alemán, J. 2019), la presente investigación se interesa en probar extractos con actividad fitohormonal a partir de la misma, teniendo en cuenta la importancia de las fitohormonas en el desarrollo de las plantas y cultivos.

En ese sentido, especificaron que en el mercado no hay registro de que exista una formulación a base de T. harzianum y extractos de M. oleifera para la estimulación del crecimiento de plantas. “Lo más parecido que se encuentra disponible en el mercado hasta el día de hoy es un tratamiento a base de T. harzianum y FitoMas-E, que tras haber sido implementado en jitomate se constató mayor velocidad y porcentaje de germinación en las semillas, incremento en los valores de diámetro del tallo y masa total y radical.”

Finalmente, precisaron que en el caso de la moringa oleífera, esta planta tiene diferentes aplicaciones como forraje, biopesticida, para la producción de biogás; las semillas se utilizan en la alimentación, la medicina, el tratamiento de aguas y como fertilizantes; la corteza del tronco es útil en la adsorción de metales pesados (Reddy et al., 2011). El aceite se usa en la industria de perfumería y la de cosméticos como lubricante, en la alimentación humana y en la producción de biodiésel (Rashid, et al., 2008).

Las cascarillas de las semillas sirven de materia prima para la producción de carbón activado y de intercambiadores aniónicos. La biomasa lignocelulósica del tronco y de las ramas puede ser utilizada como material de construcción y para producir pulpa celulósica y etanol (Fahey, 2005). A pesar de lo mencionado con anterioridad, su aplicación ha sido empírica y la mayor parte de la información que existe proviene de la tradición oral o de publicaciones de carácter general.

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